Llevar máscaras

Una reflexión sobre cómo las máscaras que usamos para encajar pueden alejarnos de nuestra verdadera esencia.

daniela

3/22/20251 min leer

A woman with a mask on her face
A woman with a mask on her face

Llevar máscaras

En el fondo, todos somos un poco actores. Llevamos máscaras, o al menos la mayoría de nosotros usa alguna en ciertos momentos. Me pregunto por qué lo hacemos.

Cuando somos jóvenes, probablemente lo hacemos para no sentirnos vulnerables, para encajar, para pertenecer. Nos amoldamos, nos adaptamos y nos ponemos la máscara que toca en cada situación.

En la familia, buscamos aceptación. Actuamos como el niño bueno para evitar el enfado de mamá o papá, hacemos lo que nos piden aunque no nos apetezca. No expresamos lo que realmente queremos, y con el tiempo, la máscara se vuelve parte de nosotros.

Creo que, en cierto modo, es un mecanismo de autoprotección, una armadura invisible que usamos para evitar el dolor, el rechazo o la exclusión. Pero hay que tener cuidado de que esas máscaras no se acumulen al punto de ocultarnos por completo.

Al final, lo ideal sería mostrarnos tal como somos y rodearnos de personas que nos acepten por ello. No se trata de ser egoístas y hacer lo que queramos sin considerar a los demás, sino de conocer nuestros límites y relacionarnos de manera auténtica.

Las máscaras, lejos de acercarnos, nos alejan de los demás y, lo que es peor, de nuestra propia esencia. Quizás, una vez más, es nuestro ego el que juega aquí un papel fundamental, queriendo protegernos de un enemigo invisible que tal vez ni siquiera exista.

Por mi parte, prefiero creer que sin máscaras es más fácil conectar con personas afines, mientras que si las llevo, solo atraeré aquello que no soy. Al final, ¿qué sentido tiene eso?